En 1993 compró su primer vinilo. Tenía solo diez años. Apenas un año después graba sus primeras sesiones, fascinado por la atmósfera que se desarrollaba en la escena de baile: makina, eurodance.
El tiempo y la curiosidad le llevarían después por otros géneros, siguiendo la estela de la escena electrónica: gabber, hard-trance, house, electrohouse, minimal-tech, dubstep, indielec, techno... La música dance crecía, se ramificaba, exploraba nuevas formas y David crecía a su sombra, buscando nuevos sonidos, ritmos, formas del rito y de la fiesta. Pura fascinación por la música.
Y así como desarrollaba su cultura musical, fue transformando los instrumentos de su universo: desde cintas de cassette manipuladas para alterar los BPM hasta las controladoras midi de la era digital; sin abandonar los platos de vinilo, forma mitológica de la música electrónica.
Esta vida estética y electrónica desemboca en sesiones abiertas a crecer hacia otros estilos en ese fluir mágico entre el público y el Dj